A mí siempre me han gustado los animales. Pero cuando me preguntan, ¿cuál es tu animal favorito? No lo dudo y siempre respondo lo mismo: el perro. Pero, ¿es bueno creer sin más que el perro es el mejor amigo del hombre? No sabría decirlo. Sin embargo, creo que sería bueno reflexionar sobre esta frase: el perro es el mejor amigo del hombre. Mentira. En casa todos los perros que hemos tenido han adorado a mi madre, la seguían a donde iba, la esperaban ansiosos cuándo salía de casa, dormían a sus pies y era a quien le hacían más caso. Los demás podíamos no haber existido y no hubiera pasado nada. O sea, que en mi casa, el perro es el mejor amigo de la mujer. Cómo ejemplo pondré a mi bisabuela, que en una placa colgada en el comedor de su casa se podía leer: "A mi querido Tommy, que fue más fiel que mis cinco maridos". Es o no es el perro el mejor amigo de la mujer también.dissabte, 14 d’agost del 2010
VIDA PERRA
A mí siempre me han gustado los animales. Pero cuando me preguntan, ¿cuál es tu animal favorito? No lo dudo y siempre respondo lo mismo: el perro. Pero, ¿es bueno creer sin más que el perro es el mejor amigo del hombre? No sabría decirlo. Sin embargo, creo que sería bueno reflexionar sobre esta frase: el perro es el mejor amigo del hombre. Mentira. En casa todos los perros que hemos tenido han adorado a mi madre, la seguían a donde iba, la esperaban ansiosos cuándo salía de casa, dormían a sus pies y era a quien le hacían más caso. Los demás podíamos no haber existido y no hubiera pasado nada. O sea, que en mi casa, el perro es el mejor amigo de la mujer. Cómo ejemplo pondré a mi bisabuela, que en una placa colgada en el comedor de su casa se podía leer: "A mi querido Tommy, que fue más fiel que mis cinco maridos". Es o no es el perro el mejor amigo de la mujer también.dimecres, 28 de juliol del 2010
EL DÍA DE LA QUEJA
Mi madre se inventó "el día de la queja" cuando uno de nosotros estiramos demasiado la cuerda de su paciencia. Harta de aguantar suplicas y de oírnos rechistar, proclamó el miércoles como el único día en que nuestra casa se podía oír una queja, una pelea o cualquier cosa que pudiera entorpecer su paz.Al principio me tomé muy a pecho la tarea de apuntar cualquier cosa que me molestara y llegaba a las reuniones quejunas más preparada que nadie. Me podías ver por casa con un pequeño blog en mano, observándolo todo y apuntando en riguroso orden lo que no me gustaba. Cuando digo riguroso, es riguroso: día, hora, estancia de la casa, persona implicada y el por qué de mi disgusto.
La verdad es que era un poco exigente con todos. De papa me molestaba que se durmiera antes que yo por sus ronquidos; que no pudiéramos empezar a comer nunca puntual porque siempre tenía una cosa u otra que hacer cuando mama nos llamaba a la mesa; que cogía el mando de la TV y no podíamos ver más que el telediario; que me hiciera pellizcos en mis mejillas cada vez que le daba una buena noticia; que entrara al lavabo antes que yo y lo dejara todo apestado; que siempre se sentara en la punta de la mesa; que consiguiera todos los quesitos del Trivial cuando yo aún no tenía más que uno; que no se limpiara los zapatos antes de entrar en casa; que me obligara a practicar todo tipo de deportes imposibles para mí y una queja que no le faltaba cada miércoles era la de mi nombre. No le podía perdonar que me hubiera puesto un nombre tan feo, tan masculino y tan poco adecuado.
De mama me irritaba su capacidad de estar alegre 24 horas; que no parase en todo el día: si no estaba fregando, estaba planchando y sino quitando el polvo; que me viniera a buscar al colegio todas las tardes (vivíamos puerta por puerta con la escuela); que me cosiera y descosiera la ropa en lugar de comprarme ropa nueva; que me obligara a hacer los deberes antes de ir a jugar; que me enviara cada día a comprar el pan y ¡cómo no! que hubiera permitido que me pusieran Rodriga sin rechistar.
De mí, creo que no había queja alguna. Hombre por favor, sólo con mi lista ya teníamos para una hora. Creo que era mi táctica para no dejar tiempo a los demás. Bueno, la verdad es que si recuerdo algunas: Ro eres muy desordenada, tendrías que aplicarte más, a veces te exaltas por nada...
Con los años ya cada vez me molestaban menos cosas y estoy convencida que las reuniones de los miércoles nos ayudaron a todos a ser más tolerantes, a respetarnos y a saber hablar las cosas en lugar de gritar, pelear o esperar la mejor ocasión para soltar una impertinencia sin venir a cuento. Estuvimos un tiempo sin reunirnos, pero cuando mi hermano Miguel cumplió 7 años volvimos a instaurar "el día de la queja", y la verdad, mi hermanito tampoco se quedaba corto con sus exigencias.
dimecres, 21 d’abril del 2010
POR LOS PELOS
Tengo pelo donde el resto de mortales no sabe ni que exista piel. Recuerdo perfectamente el día que decidí pedir hora para depilarme. Estábamos en la playa con unas amigas, todas muy monas y muy depiladas, no muy lejos de nosotras había unos chicos que no paraban de mirar. De aquel grupo saldría mi primer novio, creo que le gusté por los pelos. Sí, broma fácil.Salí directa a casa de mi amiga Chusa, después de dos horas de sufrimiento necesitaba compartir con alguien mi experiencia y ella seguro que me entendería. Iba por la calle pensando que mi cara reflejaba mi gran paso, bueno mi cara o mi raro caminar ya que tenía la sensación que había ido a un combate de boxeo. Me dolía todo el cuerpo. Pero bueno, lo había superado y podría ir a la playa como cualquiera de mis amigas, en bañador.
Mi alegría duró un mes, más o menos. Pensé en todas las veces que mi madre me dijo alarga el tema de la depilación, que eres muy joven y esto es para toda la vida. Ahora entendí que el "toda la vida" no significaba una vez en toda mi vida y así empezó mi sufrimiento de esteticien en esteticien. La primera se llamaba Alicia y le llegué a coger cariño, después fui a una peluquería que en la trastienda montaron una camilla y un aparato de cera y mientras una clienta se secaba el pelo la chica -que no recuerdo el nombre- venía y te daba un buen tiron, seguido de un grito mío que se debía oir hasta en Cancún. Te podías estar tres horas depilando. Dejé de ir porque cada vez que salía todas las marujas me miraban con cara de ¡qué exagerada, jamía! Cómo si por el sólo hecho de ser mujer tuviera que aguantar el terrible dolor que me provocaban los tirones con la cera. Dolía sí o sí. Bueno, tengo que reconocer que han pasado los años y yo he dejado de gritar ahora sólo me muerdo el labio inferior y me agarro fuerte a la camilla.
dilluns, 12 d’abril del 2010
SAILES DE BALÓN
Con el vestido que me había hecho mi madre para la boda de mi tío, uno de mis problemas había quedado resuelto. Faltaba el segundo, aprender a bailar. No sé cuántas veces pensé en lo fácil que sería hacer creer a todos que me había torcido un pie, y así ahorrarme la vergüenza de demostrar mi nulidad como bailarina. Pero después al imaginar a mi tío Pedro dándole el primer baile a cualquiera me reconcomía por dentro. O sea que cogí el toro por los cuernos y me puse a buscar un profesor de baile.dijous, 1 d’abril del 2010
LA TIA MARIA
Hacía dos o tres años que a muchas niñas de mi clase ya les había visitado la tía María cuando una tarde de primavera llamó a mi puerta.Estaba jugando a pelota con Chusa, mi amiga del alma, cuando noté un ligero malestar en la barriga. No sabía muy bien qué me pasaba pero me despedí con prisas y me fui a paso ligero a mi casa. Al llegar le dije a mi madre que no me encontraba muy bien, algo me ha sentado mal mama, me duele la barriga.
Decidí sentarme un momento en el baño para ver si realmente era un problema intestinal. Y para mi sopresa en mis braguitas se alojaba una mancha tirando a marrón. Me había cagado encima, por fin entendía lo que debía ser un pedo con cola. Mamá, creo que se me ha escapado caca, ven!
Entró a toda prisa, sin llamar a la puerta. Los ojos le brillaban y me alargaba con su mano un paquete de compresas -compresas a secas, por aquel entonces no había ni con alas, ni super, ni olor fresh ni ná de ná- miré el paquete de pañales y lo comprendí todo, era la primera visita de la tía María.
Por fin podría entrar en las conversaciones durante las horas de patio de las niñas de la clase, a mi me viene a principios de mes y me duele muchísimo! otra decía pues no hay para tanto, yo ni me entero, de hecho hay algún mes que la tía María se olvida de mi. Y una tercera respondía, yo ya uso tampones, mi madre no lo sabe, tías es lo mejor! el lunes cuando llegué, me puse en un grupito y solté pues mirad, el viernes me visitó la tía María por primera vez y pensé que me había cagado encima. Una cara de asco general se dibujó en sus rostros y se fueron sin contestarme siquiera y a partir de ese día decidí no comentar nada más sobre el asunto.
Pero claro, una tiene una madre para eso, para no dejar que nos olvidemos de ciertas cosas. Y el sábado siguiente me extrañó que se convocara una comida familiar en casa. La verdad es que persona que entraba persona que me miraba con un Aiiii cuánto le queda! Cuando empecé a entender que todas las miraditas y los cuchicheos iban dirigidos a mi, cogí a mi adorado tío Pedro y le pregunté ¿qué les pasa? Y el sólo me respondió, Ro te haces mayor y ya casi nunca ronroneas. Hay cosas que a partir de ahora quedaran atrás. Era la primera vez que sentí que mi tío no tenía todas las respuestas, o mejor dicho, todas las respuestas comprensibles para mi.
Durante la comida tuve que soportar como toda mi familia me mandaba miradas ñoñas de complicidad y yo aún no entendía que tenía de especial si la tía María nos visitaba a todas, durante muchos años una vez al mes y cuando en los postres se sacó el espumoso de las ocasiones especiales y mi padre gritó brindemos por Rodriga, nuestra niña que se ha convertido en mujer! yo ya no pude más, exploté, bueno basta ya! se ha convertido en mujer, se ha convertido en mujer y antes que era...una rana! Y una aiiiiiiiiiii al unisono se oyó por nuestro comedor, mientras yo me iba a mi cuarto deseando cerrar las puertas a la tía María para siempre. Prefería no poder entrar en según que conversaciones, quería que mi familia me dejara de mirar cómo si fuera un mono de feria y sobretodo, no me imaginaba con esos pañales llamados compresas en mi culo una vez al mes el resto de mi vida.
TU MISMA
El primer día que mi madre me dijo tu misma, haz lo que quieras tenía siete años y me lo tomé al pie de la letra. Al instante descubrí que el tu misma es de las frases más hipócritas que se le dicen a un hijo. También supe que del tu misma al ni te se ocurra va un paso. Ahora mismo ni recuerdo que causó el gran enfado de mi madre.Estábamos en casa de unos amigos suyos y sólo sé que me dijo tu misma, tu sabrás y cuando iba yo misma a actuar noté un pellizco en el brazo mientras me decía ni te se ocurra, tu no te mueves de aquí. La verdad no entendí nada. Con los años aprendí a entender los tu misma de mis padres, y cada vez que oía el tu misma lo traducía automáticamente en un no lo hagas Ro, vas a tener problemas.
Otra manera que tienen los padres de decir un tu misma es pregúntale a tu madre y cuándo ibas toda confiada a que tu madre te diera un si, está te contestaba mira, si tu padre te deja por mi no hay problema. Y yo me quedaba en el pasillo pensando, esto es un tu misma y automáticamente llegaba a la conclusión de no lo hagas Ro, vas a tener problemas.
Alguna vez había intentado jugar a su juego, mama, papa me dice que me deja ir a acampar con unos amigos el sábado, ¿tu qué dices? pero ellos siempre tenían la respuesta perfecta para dejarme igual ya hablaré yo con tu padre. ¿Cuándo mama? ¡Cuándo pueda! Pero eso significa que podré ir o no, me lo puedes decir porfaaaa. No me marees, mira... tu misma Ro.Y ya estábamos en lo de siempre YO MISMA! Pero llegaba el sábado, me levantaba temprano para ir de camping y cuándo estaba a punto de salir por la puerta se oía dónde te crees que vas, hoy tenemos que ir a ver a los abuelos que hace mucho que no vamos! Pero mama, papa me dio permiso para ir de excursión, ¿te acuerdas?. Entonces aparecía en su cara una expresión de enfado y decía tu misma, tu sabrás. Y yo me iba sabiendo que iba a tener problemas. Lo peor era llegar el domingo con ganas de explicar el fantástico fin de semana que habías pasado y encontrártela en el sofá con la misma cara de tu misma.
dijous, 18 de març del 2010
NUNCA SEGUNDAS PARTES FUERON BUENAS RO
Dejé pasar un par de semanas después de mi incursión a la alta costura. Me quedó claro que tenía que ir a otro tipo de tiendas. Mi amiga Noelia había ido a la boda de su prima con un vestido de Tango monísimo y, la verdad, después de la multa de aparcamiento mi presupuesto había descendido un poquitín. O sea que me levanté otro sábado con el espíritu consumista cargado de pilas y dispuesta a no regresar hasta encontrar el vestido perfecto. Mi vestido.PRITI RO
El día que mi adorado tío Pedro me dijo que se casaba, empezaron todos mis problemas con la alta costura. Bueno, la alta, la baja y la mediana. Me puse loca de contenta cuando me prometió que el primer baile sería conmigo y me ofreció ser testigo de su boda. Acepté encantada.Por suerte me invitó a cenar tres meses antes para darme la noticia, aún así, al día siguiente me levanté más temprano de lo normal para ser sábado. Tenía que empezar a preparar el vestido perfecto, escribir un texto bonito para los novios y sobretodo aprender a bailar.
Lo primero era lo primero. La verdad, pensé que con el vestido lo tendría fácil, quería un vestido palabra de honor, de algún color alegre y largo hasta los pies. Con esas directrices creí que no me costaría mucho de encontrar, pero cuánto antes lo tuviera mejor. A las ocho ya tenía los ojos como platos imaginándome con mi super vestido bailando el mejor de los balses agarrada a mi tío. Después de estar hora y media soñando despierta, me vestía toda mecha y salí a la calla dispuesta a no regresar sin mi vestido.
En el centro de la ciudad donde vivo hay tiendas a patadas. Se podría considerar un gran centro comercial. Para esta ocasión me podía permitir gastarme unos ahorrillos que había reunido haciendo de canguro algunos sábados. Iría a un sitio selecto. Dónde te miman sólo de entrar. Subí a mi motillo y me dirigí a una de esas tiendas que nunca me atreví a mirar ni su escaparate. Pude aparcar encima de la acera justo enfrente. ¡Qué suerte!, pensé. Me sorprendió que para entrar tuvieras que picar un timbre. No había dado ni dos pasos que una chica estupenda vino hacia mi con una sonrisa fantástica y me dijo Los repartidores entran por la puerta de atrás. No tuvo bastante con eso, que también añadió Deja lo que hayas traído en la rebotica y vete. Eso sí, lo dijo sin dejar de sonreír y sin mirarme en ningún momento, si lo hubiera hecho, se hubiera dado cuenta que no llevaba más que mi casco en la mano. Como no me había dado tiempo no había pasado del umbral, me giré, cerré la puerta de un portazo y me fui. La casi guapa de la dependienta no me estropearía mi día de priti guoman.
Justo al lado había otra boutique de estas finas. Antes de entrar miré su escaparate. Sin duda era un buen lugar para encontrar el vestido más elegante de toda la ciudad. Mi vestido. Entré. Esta vez tuve más suerte. La dependienta me dijo -sonriendo también- ¿Le puedo ayudar en algo? No gracias sólo miraba. Empezábamos mejor. Los primeros vestidos que vi, eran más para representar una ópera gótica que para una boda. Mientras pensaba en esto, noté una sensación rara. Miré detrás de mi y a no más de dos palmos de mi espalda estaba la dependienta mirándome fijamente. Entonces fui yo que le dijo ¿Te puedo ayudar en algo? A lo que me respondió Creo que te has equivocado de tienda. ¿Sabes cuánto cuesta este vestido por ejemplo? ¿¿¿Perdona??? No esperé contestación alguna y sin salir de mi asombro la miré de arriba a abajo y pensé lo triste que era dar las cosas por hecho. Cómo era joven y no vestía “bien” quería decir que no podía tener dinero suficiente para comprarme un vestido en esa tienda. Tampoco me despedí de esta dependienta.
Creo que la que más me dolió fue la tercera. Nada más entrar, también muy amable, otra señorita casi guapa -la verdad se parecía bastante a las otras dos- me soltó Hola majo, la tienda de ropa masculina está dos calles más arriba. Si quieres llamopara avisar que vas para allí. Sólo me salió un No hace falta gracias. Salí completamente derrotada, decidí que por ese día ya me había codeado lo bastante con la alta costura así que cabizbaja me dirigí hacia mi punto inicial. Para mi sorpresa en lugar de mi moto me encontré un triangulito amarillo de la grúa. Parte de mi vestido fue a parar a la multa. Día completo.
dijous, 11 de març del 2010
GAFAS
Ni recuerdo cuántas gafas llegué a romper el año que cursaba segundo de bachillerato. Podría decir ocho y me llamaríais exagerada. Entonces seguro que fueron nueve o diez.CONSTANCIA
Cuándo mis padres me dijeron Ro, mamá está esperando un bebé. Sólo deseaba que fuera niña para poder ponerle un nombre más feo que Rodriga. Yo tenía 13 años y el nombre más feo que se me ocurrió fue Constancia.Así que cada mañana le acariciaba la barriga a mi madre y le decía cosas al bebé como Constancia bonita qué ganas tengo de verte! o Ya quiero jugar contigo Constancia! Y mi madre me miraba con dulzura sin darse cuenta de mi plan malévolo. Constancia era el mejor nombre que le podía escoger a mi hermanita. Después vino el momento en que me di cuenta que en nuestra casa sólo había dos habitaciones, así que seguro que la niña pasaría a ocupar una parte de mi adorado espacio. La verdad, mi cuarto no era muy grande y me autoconvencí que mi cama desaparecería y en su lugar colocarían unas odiadas literas. Seguro que al ser la mayor me tocaría arriba y me quedaría aplastada contra el techo y me caería una mala noche al suelo y no podría escaparme durante la noche para ver la tele detrás del sofá porqué despertaría a mi inquilina. Sí, cuando más lo pensaba, más me gustaba el nombre de Constancia para mi hermanita.
Y ya me imaginaba sacando a pasear a la niña por los parques Hola yo soy Ro, tengo un nombre muy guai, en cambio ella es Constancia vaya tela mis padres! Y cada vez que pensaba en la pequeña Constancia -ya me encargaría yo que se quedara así, nada de Cons o Cia- una sonrisa me surgía y ya tenía ganas de ir con mi madre y abrazarla y decirle todas las cosas bonitas y rosas que había visto en la tienda de pequeñines del final de la calle. Todas ellas para la esperada Constancia.
CONSTANCIA. Cuando más lo decía más feo me parecía y al cuarto mes de embarazo mi madre empezó a llamarle Constancia y yo me reía por dentro cada vez que alguien le preguntaba por el nombre y mamá decía Si es niña Constancia, si es niño no lo hemos pensado aún! Rodriga era nombre de niño, pero mi hermana tendría nombre de documento. ¡Qué días más felices!
La barriga iba creciendo y el nombre de Constancia ya se iba aposentando. Sólo mi adorado tío Pedro objetaba y decía que conmigo no lo había logrado pero que no podría soportar otra sobrina con un nombre de abuela del siglo XVIII. Creo que es una de las pocas veces en mi vida que he visto a mi tío contrariado de verdad. Pobrecito y él no tenía ni idea que había sido yo la instigadora. A mi padre parecía darle igual, aunque a veces pensaba que era una pena, a lo mejor se le ocurriría un nombre aún peor que Constancia, no nos olvidemos que fue él quien me puso Rodriga.
Constancia se adelantó. Mi madre se puso de parto cuándo no había cumplido las 35 semanas. Todo fue de maravilla. Todo, menos que Constancia nació niño, le pusieron Miguel y lo instalaron en el armario ropero de mis padres.
dijous, 4 de març del 2010
CUESTIÓN DE PESO
Rodriga no es lo único contundente que tengo. Unas grandes caderas que se juntan con unas nalgas respingonas, una barriguita de bebé y unas tetas como sandías hacen que mi cuerpo también sea contundente. Lo que hoy puede parecer exuberante, cuando era pequeña me hizo sufrir que me adjetivaran de mil y una maneras.Para mis abuelos era una niña reforzada. Para mi tía Manuela, la del pueblo, estaba más robusta que un toro. A mi adorado tío Pedro le encantaba llamarme regordeta. Encarni, la vecina del tercero, siempre que podía me recordaba que era muy corpulenta para mi edad. Al jefe de mi madre le daba por apretarme las mejillas mientras me decía ¡qué niña más rolliza! La panadera, cada vez que iba a por un croissant, me deleitaba con un Ro, así nunca vas a salir de gorda! Directamente, sin piedad, venga por si no me había quedado claro.
El día que mi pediatra le dijo a mi madre que sería necesario ponerme a régimen y que en lugar de tres platos de macarrones me dieran uno, me planté. Podía soportar cada uno de los adjetivos que me adjudicaban, pero sólo de pensar en qué me racionarían mis macarrones, me ponía enferma. Y aúnque mi madre me servía un plato, me especialicé en ir a hurtadillas a comer directo de la olla macarrones hasta reventar. Fue peor el remedio que la enfermedad. Al cabo de dos meses me había engordado 7 kilos. El pediatra desistió y le dijo a mi madre que mejor que comiera todo lo que quisiera y que intentara hacer un poco de ejercicio. Batalla ganada.
Hubiera pesado sobre la consciencia de mi madre el tener una hija amargada y huraña, delgada eso sí. Total por un plato de macarrones más o menos. O sea que la reforzada, robusta, regordeta, corpulenta, rolliza y hasta gorda pudo pasar sus años de infancia comiendo tantos macarrones cómo quiso y feliz.
dimecres, 3 de març del 2010
DESORDEN TEMPORAL
No sé cómo lo hago pero siempre voy corriendo a todas partes y nunca consigo ser puntual. A veces es muy cansado ser yo, y lo digo literalmente. Es normal verme llegar con la lengua a fuera, toda despeinada, con cara de velocidad y disculpándome reiteradamente. Parece como si siempre tuviera tiempo para hacerlo todo, pero cuando está apunto de llegar la hora clave surgen imprevistos. De verdad, no lo puedo remediar.dijous, 25 de febrer del 2010
BUSCANDO MI RO INTERIOR
Nunca he sabido muy bien que era eso del yo interior, pero mis padres insistían en apuntarme a extra escolares para descubrir que "yo" tenía más exteriorizado. Grandes fracasos. Bueno no sé si fracasos sería la palabra más correcta. Creo que yo era una experta en sabotear cualquier intento de sacarme de mi ocupación favorita, estirarme en el sofá y mirar los dibus hasta cansarme. Bueno los dibus, los programas de mayores, los telediarios. La verdad es que cualquier cosa que saliera de mi caja preferida me parecía fantástica. Cuando mis padres me creían dormida, substituía mi bulto en la cama por una muñeca china tamaño real y me escondía entre el sofá y la pared para poder ver los programas nocturnos. Me encantaba, aunque ahora estoy segura que ellos lo sabían y disimulaban para no frustrar sus esperanzas de que por lo menos su hija sirviera como contorsionista de circo.dimecres, 24 de febrer del 2010
DELICIOSA TARTA DE CHOCOLATE
No sé cuando mi madre empezó a hacer su fantástica tarta de chocolate para mis cumpleaños. Sólo pensar en ella, me regresa el sabor a mi boca y no puedo más que parar unos segundos para cerrar los ojos mientras se me escapa un mmmmmmmmmmmmmmmm. Las tartas de chocolate de mama son una de las cosas que no se deberían perder nunca. Se tendría que instaurar fiesta nacional de la tarta de chocolate de Ana. Mientras comía la tarta me podían llamar Rodriga, Ruperta o Remigia que todo me parecía bien.Mi tío Pedro cada vez que sacaban la tarta decía Ro ya la has visto, no? Pues venga hasta el año que viene y se la llevaba a la cocina mientras mi cara se iba transformando en la cara triste de las dos caras del teatro y una angustia me empezaba a subir por los pies hasta hacerse cómo una pelota en mi pecho y cuando las lágrimas asomaban mi tío -no tan adorado en estos momentos- reaparecía con el pastel y un fuerte abrazo acompañado por un Ro mira que eres tonta cada año igual! Y todos se reían menos yo, que agarraba la tarta y me la llevaba a mi sitio secreto. El armario de mis padres. Un gran vestidor dónde solía perderme horas y horas entre los vestidos de fiesta de mi madre y las corbatas de todos los colores de mi padre. Años después pasaría a ser la habitación de mi hermana pequeña, ya os hablaré de "ella" más adelante. Con el primer mordisco se me olvidaba el cabreo y regresaba al comedor para compartir con todos MI TARTA. Y a esperar el año siguiente.
A mi me daban dos. Yo ya dejaba que los demás saborearan un poco el delicioso manjar. Pero mis dos trozos no podían faltar. Eso era sagrado. Cómo también era sagrada mi hora y media con ellos. Me daba tanta pena que se acabara que la primera hora y cuarto sólo me dedicaba a juguetear con la tarta. Intentaba contar las galletas, olfateaba el chocolate, dejaba un trozo entero y el otro lo cortaba a trocitos como si tuviera que compartirlo con los pitufos y volvía a olfatearlo. Después en un cuarto de hora comía el trozo partido despacio, cómo si realmente lo estuviera racionando y los últimos minutos me dedicaba a deborar a mordisco limpio el trozo entero. En ese momento todos los adultos se divertían mirándome y yo la verdad no entendía muy bien que les hacía tanta gracia. Creo que hay una colección entera de fotos mías con la cara llena de chocolate y galletas en casa de mis padres.
Cuando cumplí 14 años mi madre creyó que ya era muy mayor para tener tarta de chocolate. Y ella solita decidió ir a comprar un pastel precioso de pastelería. Creo que era de limón. La verdad mi cara debía reflejar mi desilusión en el mismo instante que vi aparecer mi madre con una tarta perfecta, con sus velas perfectas y una bandeja de cartón perfecta también. Me recordé años atrás con la cara triste de las caras del teatro y me subió otra vez la angustia esa por los pies y cuándo las lágrimas me estaban asomando...frené. Y en lugar de decirle a mi madre que me parecía la persona más absurda del mundo por no hacerme MI TARTA de chocolate y decidir que ya era demasiado mayor para esconderme en un armario con mis dos trozos, callé, soplé las velas con desgana y me tragué rápidamente mi disgusto con sabor a limón. Ese día me dí cuenta que me hacía mayor. A lo mejor RO se estaba convirtiendo en RODRIGA.
DE RODRIGA A RO
Creo que ya os he mencionado a mi adorado tío Pedro, ¿verdad?. Gracias a él pasé a los pocos meses de nacer de Rodriga a Ro. Cuándo pegué mi primer alarido en el hospital, después del RODRIGA YA ESTÁS AQUÍ a gritos de mi padre, mi tío se puso loco de contento y dijo que evitaría con todas sus fuerzas que a su primera sobrina se le llamara Rodriga. Él no sabía que mi padre tenía decidido el nombre mucho antes de saber que sería padre. Y mi madre siempre dijo que es la persona quien hace el nombre, o sea, que no hay nombres feos, hay personas gilipollas. Si claro, como ella se llama Ana. A por cierto el gilipollas es cosa mía, nunca he oído una palabra malsonante en boca de mi madre.dijous, 18 de febrer del 2010
RODRIGA ES NOMBRE DE NIÑO
Fui un bebé como cualquier otro, feo. Sí, no nos engañemos, la mayoría cree que todos los bebés son preciosos, en cambio a mi parecer son frágiles, inútiles, en definitiva, no son más que personitas inacabadas, sólo eruptan, duermen y cagan...no les veo el punto precioso por ningún lado. Pero bueno, yo fuí un bebé cómo cualquier otro, pero encima de mi pesaba mi nombre. ¿Cómo se le puede llamar a una cosa tan pequeña e inofensiva Rodriga? Es como la gente que se empeña en llamar a un rotweiler Marilyn o a un chiguagua Rambo. Por favor, Rodriga parece una marca de maquinaria industrial "Apisonadoras Rodriga". Y soy consciente que hay nombres peores en el mundo, claro superar a un Hermenegilda o un Abundia no es nada fácil pero llevar un Rodriga a cuestas es muy duro.dimecres, 17 de febrer del 2010
RO
Mis padres me hicieron una putada nada más nacer. Me pusieron Rodriga, cómo si todo lo bueno y lo malo que me sucediera en la vida se tuviera que relacionar con mi nombre. Se comenta en la familia que me viene por la bisabuela paterna, que se llamaba Rodriga Manuela, y yo siempre contesto que no entiendo cómo me quitaron el Manuela, coño!dimarts, 17 de febrer del 2009
Inmemoratamantis
Algú molt savi va dir que l’home és l’únic animal que no s’ensopega dues vegades amb la mateixa pedra. Es va quedar descansat, si senyor. Perquè si en una cosa som experts els homes és en entrebancar-nos, caure de morros i de vegades, fins i tot, ens acabem menjant la mateixa pedra.I ara entraré al bell però tumultuós món amorós. T’enamores amb quinze anys. Et bull la sang. Et tornes a enamorar fins al vint. Et bull...ni ho vull dir. I si els vint et surt malament. És trist, però quan t’enamores de nou, ho fas amb el cap.
Desitges tant tornar a estimar que te n’oblides de tot el dolor que vas sentir en altres relacions. Dolor que et jures no tornar a passar, però és inevitable. Ja que l’amor ens fa sentir vius.
En Marc mirava distret per la finestreta. Estava convençut que aquell seria un gran viatge. Es dirigia a un congrés a Berlín. Al seu costat s’asseia una jove executiva. Per sort, havia tingut temps de treure’s l’anell de casat abans de què ella se n’adonés, va pensar.
La conversa entre ells era amena, però ja es notava la forta atracció que existia entre ells. A la mitja hora de vol, s’havien intercanviat els telèfons i s’havien dit l’hotel on s’allotjarien.
Al cap d’una hora, unes carícies tímides, unes mirades provocatives i un coqueteig descarat provocava un bon clima en el minúscul espai dels dos seients dins l’avió.
Ella va pensar que havia trobat un bon candidat per passar la resta de la seva vida. Ell somreia en pensar en la gran aventura que tindria aquell cap de setmana.
Ho veieu o no? I ja tornem al que deia al principi. Aquesta noia, segurament, passarà una setmana fatal però no passaran ni dos dies i ja hi tornarà, amb la diferència que ara sí que ho pensarà més a l’hora de passar un cap de setmana amb algú que per ella sigui futurable. S’ho prendrà d’una altra manera i estic segura que ella mateixa s’anirà convertint en un home casat a la cerca d’aventura.
La memòria ens falla, i en qüestió del cor, molt més. I això és perquè no oblidem el mal que ens han fet. Però queda com penjat en un globus que camina al nostre costat i és per això que estem atents. I la pròxima relació ens pot veure convertits en cactus.
Et tornes cactus, és veritat. I cada cop et costa més acceptar l’abraçada de qui et pot arribar a estimar. Perquè tens por que et tornin a fer mal.
Carta a un dictador

Busques en la teva memòria el moment en què vas escollir el camí equivocat. Però ja no et serveix de res imaginar-te la vida que vas abandonar fa molt de temps.
Has viscut com has cregut millor i ara no és moment de lamentar-te, d’engendrar un fantasma idolatrat de tu mateix. Ets com ets, encara que els anys han adornat la teva cara amb arrugues i et fan tremolar les mans, no pots crear-te com un personatge de teatre.
Sempre has volgut formar part de la història universal i mai has mirat a qui trepitjaves o a qui feies servir per arribar amunt, sense remordiments i sense moral. I ara la teva memòria et juga una mala passada, anul·la qualsevol cosa bona que podies haver tingut, com l’amor i l’amistat, i et fa recargolar dins al llit perquè et mostra, un per un, els rostres del poble al qual has maltractat.
Vols fer creure als que t’envolten que mai has trencat un plat, que el càstig no et por arribar perquè tot el que has fet ha sigut lluitar per una ideologia.
Sí, ara diga’m que tu no has premut mai el gallet, però m’imagino el desgraciat que rebia les teves ordres sense poder objectar en res. Feies i desfeies i ara busques l’acceptació humana per així poder dormir en pau.
No. Que la memòria no et falli. Si cada cop que sorties al balcó milions de persones cridaven el teu nom, era perquè tenien una escopeta al clatell apuntant-los la vergonya de no poder ser lliures. La vergonya de veure’s comprats per un plat d’arròs.
Mai ningú no t’ha estimat, mai ningú t’ha respectat. Era por el que provocaves als homes, no respecte. I la teva memòria t’ensarrona, els generals que t’envoltaven no eren amics, buscaven la protecció del teu poder per així engrandir les seves butxaques.
El més trist és que el dia del teu enterrament, els carrers estaran buits i el govern de torn convocarà dol nacional enlloc de festa major. Però no per tu, tot això es farà pel personatge públic i perquè és el que s’ha de fer.
Si fos per mi, no deixaria rovellar els teus records en un calaix ple de diaris i fotografies. Et mostraria el dolor de les famílies al perdre un cosí, l’angoixa del presoner polític que sap que l’únic que li queda és morir, la pena d’un pare al no poder alimentar els seus fills.
No et deixaria marxar convençut que has fet el millor i el que calia perquè mai ningú s’ha atrevit a queixar-se davant teu. Però ja ho diuen que la memòria és mala consellera i per això ara t’estranyes de viure sol i arraconat a la teva mansió. Rodejat de persones que et serveixen només perquè pagues bé, no per ser qui ets.
I ara t’estranyes que ja ningú et truqui per prendre cap decisió important al teu país. Quan més gran et fas més egocentrista et tornes, vas deixar un país a la misèria, vas enriquir-ne a quatre i vas empobrir-ne la resta.
Pensa en el miler de persones que atemorides hagueren de deixar la seva llar. Fugint de l’obscuritat de la teva mirada per buscar un lloc millor on poder viure tranquils. Vas arrasar el cor d’aquesta gent com un incendi. Exiliats del seu país i de la seva vida.
T’escric a tu petit dèspota com podria escriure al flequer que maltracta els seus treballadors o al pare que abusa sexualment de la seva filla. T’escric a tu perquè per mi representes la més absoluta vergonya pel gènere humà. T’escric per fer-te recordar, per no deixar-te dormir a les nits. Espero aconseguir posar en ordre els teus records i pensaments encara que estic convençuda que no servirà de res.
No vull ser la teva consciència, aquesta carta no l’escric per tu, sinó per mi. A mi no em fas cap pena, jo et faria caminar pels carrers del teu país declamant el perdó del poble. Aquest seria el meu càstig, veure’t agenollat davant seu.
Desterrada en l'oblit

Doncs jo, com moltes persones, passaré en aquesta vida sense solta ni volta. Sóc invisible pels altres. Sí, no és que m’ho sembli a mi, és que realment sóc invisible.
Vaig a fer un cafè al bar i la gent del meu voltant demana el que vol sense gaires complicacions, i a mi em poden passar les hores enmig del bullici i per molt que cridi el nom del que vull prendre no hi ha maneres. El cambrer sempre té quelcom per fer: o netejar la cafetera o servir al del meu costat o mirar cap a l’horitzó. I no us penseu que ningú em mira, no. Tothom pren el que té al davant com si la boja cridanera no existís. No em veuen, per tant, sóc invisible.
De vegades en trec profit de ser invisible. Per exemple, quan vaig en tren ja mai agafo el bitllet. Els revisors passen pel meu costat com si jo fos un extintor d’emergència. Un dia, parlava amb una noia que s’asseia al meu costat i li explicava el meu problema, ella mirava per la finestra però jo estava segura que m’escoltava. Doncs va venir el revisor li va demanar el bitllet a ella i a mi...res. Em vaig girar i li vaig dir: “ho veus”?. Doncs la noia, amb la qual hi havia estat parlant tanta estona, portava auriculars. Una altra que em confirmava la meva teoria que era invisible.
No ho sé pas, en la meva infància no tenia pas aquesta sensació. Jo recordo jugar a l’escola amb els meus amics de classe o anar a natació amb tot una colla. Sí que és veritat que gairebé ningú parlava amb mi i sempre era l’última de la fila, però ja em semblava normal.
Ja en tinc d’amics. El que passa és que no sóc gaire xerraire i és clar anem a fer un cafè al bar del poble i tothom va parlant i jo els escolto. Però jo si que hi sóc allà a la seva taula, amb en David, la Neus, la Laura i en Gerard. Són les úniques quatre persones que em veuen. Per la resta del món no existeixo.
Avui és santa Laura, així que sortirem a sopar i després a prendre una copa. M’he vestit de manera espectacular. Porto el vestit vermell que em van regalar els pares per Nadal, és llarg fins als peus, una mica cenyit i amb un escot que a més d’un li tallarà la respiració. La veritat és que em queda de conya i per això crec que és el millor que puc fer perquè tothom em vegi.
En David m’espera a baix i la resta ja són al restaurant. Crec que el vestit fa l’efecte esperat, en David em mira com no ho havia fet mai. M’agrada.
El sopar és amè, tots tenim moltes ganes que la Laura s’ho passi bé i l’ambient és ideal. En Gerard amenitza la festa amb els seus acudits, ens fa riure molt a tots. La Neus és la seva xicota, ja fa temps que surten i sempre el fa callar. Fan molta gràcia.
La Laura té un detallàs i ens paga el beure i una ampolla de cava per brindar. Nosaltres li hem regalat un quadre perquè el pengi a l’estudi que s’acaba de comprar.
Ja és hora d’anar en un altre lloc, al restaurant només quedem nosaltres. Anirem al Juli, per variar, però avui creiem que hi pot haver bon ambient ja que és la festa major del poble del costat. Efectivament, una mica més i no trobem taula per asseure’ns.
Com sempre, el cambrer s’apropa demana a tothom què vol per prendre menys a mi, però la Neus li demana dues copes. La mira estranya’t i ella li engalta: “què passa m’agrada molt beure i si et dic dues són dues”.
Tots nosaltres esclatem a riure. De sobte un noi se’ns acosta, agafa una cadira i s’asseu al meu costat. Em pregunta com em dic. Em veu? No sóc invisible per ell? A la taula s’ha fet un silenci, els meus amics s’han quedat tant sorpresos com jo mateixa.
- Sóc l’Alba Mitjà. Però tu i jo ja ens coneixem, anàvem a la mateixa classe fins que vas marxar a no sé on.
- No pot ser, jo me’n recordo de tothom qui venia a la meva classe i sempre em feia amb tots i a tu... no t’hauria pas oblidat.
- T’asseguro que sí que és possible que m’hagis oblidat. Tu et dius Jordi Collell i toques el violí. El teu germà també anava a l’escola.
- De veritat que em deixes al·lucinat, recordo un per un als de la classe però no recordo cap Alba. I me’n recordaria perquè tinc una cosina que es diu exactament igual. No pot ser.
- No t’hi escarrassis, sóc invisible. La veritat és que ets la primera persona que em veu en molt de temps. A part d’ells.
Tots cinc esclatem a riure per la cara que fa en Jordi. Marxa encara pensatiu i nosaltres continuem la nostra festa. Per mi ja s’ha fet massa tard. Dic adéu a tothom. En David insisteix en acompanyar-me però vull caminar i que em toqui una mica l’aire. Me’n vaig cap a casa.. La veritat em sembla que he begut massa.
La trobada amb en Jordi Collell m’ha deixat tocada. Reafirma la meva teoria que si ningú et recorda és com si no haguessis viscut mai. Sí, per un moment he deixat de ser invisible per algú, però a l’instant ha desaparegut la certesa d’una infància normal. He sigut invisible sempre, però abans no n’era conscient.
Sempre he pensat que una persona viu mentre perdura en el record dels altres, jo en canvi no puc estar a la memòria de ningú perquè sóc invisible. Serà que no estic viva?